La gestión en la salud pública, constituye uno de los pilares fundamentales para garantizar el bienestar social y el desarrollo sostenible de los países. La gestión de los servicios de salud pública, no solo implica la administración eficiente de los recursos, sino también la capacidad de diseñar políticas inclusivas que respondan a las necesidades de poblaciones diversas y en constante cambio. En un mundo post-pandémico, la capacidad de los estados para gestionar sus recursos sanitarios, no solo determina la calidad de vida de sus ciudadanos, sino la estabilidad económica y social de todas las naciones.
La gestión de los servicios en la salud pública abarca:
- Planificación y organización de recursos humanos, financieros y tecnológicos.
- Evaluación de políticas sanitarias para medir impacto y sostenibilidad.
- Innovación en modelos de atención, con énfasis en prevención y promoción de la salud.
- Transparencia y rendición de cuentas, esenciales para mantener la confianza ciudadana.
Retos actuales en América Latina:
- Desigualdad en acceso: poblaciones rurales y vulnerables enfrentan barreras significativas.
- Financiamiento insuficiente: la inversión pública en salud suele ser menor al promedio recomendado por la OMS.
- Fragmentación institucional: coexistencia de múltiples subsistemas (público, privado, seguridad social) que dificultan la coordinación.
- Impacto de crisis sanitarias: la pandemia de COVID-19 evidenció debilidades estructurales y la necesidad de resiliencia en la gestión.
1. EL PARADIGMA DE LA GESTIÓN BASADA EN EVIDENCIA:
La gestión moderna, se apoya en tres pilares fundamentales: la gobernanza de datos, la integración de redes prestadoras y la sostenibilidad financiera. Ya no basta con construir hospitales; el enfoque actual, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se desplaza hacia el fortalecimiento de la atención primaria y la acción intersectorial para abordar los determinantes sociales en la salud.
2. ESTUDIO INTERNACIONAL: LA INNOVACIÓN DESDE HARVARD UNIVERSITY:
Un estudio reciente del programa de Políticas de Salud de la Universidad de Harvard (2024-2025), destaca que el éxito de los sistemas de la salud actualmente no depende exclusivamente del presupuesto, sino de la Gestión de Operaciones y Estrategia Competitiva aplicada al sector público.
La investigación de Harvard subraya lo siguiente:
- Calidad sobre Volumen: Los sistemas que implementan métricas de mejora continua y seguridad del paciente, reducen costos a largo plazo al evitar reingresos y complicaciones.
- Desfragmentación: El modelo de «redes integradas» es superior al de instituciones aisladas. La coordinación entre el primer nivel de atención y la alta complejidad es el «cuello de botella» más crítico en la gestión pública actual.
- Incentivos Financieros: El estudio sugiere que los mecanismos de pago deben evolucionar desde el «pago por servicio» (que incentiva el gasto), hacia modelos de «pago por valor» o resultados en la salud.
- Uso de tecnologías digitales: La telemedicina y los sistemas de información sanitaria permiten ampliar la cobertura y mejorar la calidad de la atención.
- Integración de servicios primarios y especializados: Los sistemas que fortalecen la atención primaria logran reducir costos y mejorar indicadores de salud.
3. LOS DESAFÍOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA ÉTICA:
Las investigaciones paralelas de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health (2025-2026), alertan sobre la rapidez con la que la IA se está integrando en la gestión administrativa y clínica. Si bien la IA ayuda a defragmentar registros electrónicos de la salud y monitorear riesgos en tiempo real, que eso está muy bien, pero la universidad advierte que existe un vacío en la validación clínica y regulatoria. Esto plantea un dilema para el gestor público, porque se pregunta: ¿Cómo innovar sin comprometer la seguridad del paciente? ¿Qué nos asegura ello?
4. LA MIRADA DESDE EL PUNTO JURÍDICO – EL ROL DE LA ABOGACÍA EN LA GESTIÓN DE SALUD PUBLICA:
Como profesional del Derecho, es imperativo reconocer que la gestión de salud pública no ocurre en un vacío técnico, sino dentro de un marco normativo de los derechos fundamentales. Aquí es donde la mirada jurídica se vuelve el eje vertebrador de todo el sistema.
Desde la perspectiva legal, la gestión de la salud pública debe entenderse no como un favor estatal, sino como el cumplimiento de una obligación prestacional del Estado. En este sentido, la labor de la abogacía en la gestión sanitaria se centra en tres dimensiones críticas:
- Garantía del Derecho a la Salud: El abogado en el sector salud no solo defiende la institución; debe asegurar que los procesos administrativos (como las compras públicas o la asignación de citas), no se conviertan en barreras burocráticas que vulneren el contenido esencial del derecho a la salud.
- Seguridad Jurídica y Bioética: Ante la implementación de nuevas tecnologías y la IA (como menciona el estudio de Johns Hopkins), el abogado debe liderar la creación de marcos regulatorios que protejan la privacidad de los datos sensibles y establezcan responsabilidades claras ante posibles fallos algorítmicos.
- Transparencia y Accountability: La gestión de recursos públicos exige un control estricto de la legalidad. La abogacía preventiva, es clave para diseñar contratos y convenios que minimicen el riesgo de corrupción, asegurando que todo el dinero del presupuesto se traduzca efectivamente en el bienestar social.
Para concluir con el artículo, mientras nos brinden las herramientas para la eficiencia y la innovación, el Derecho proporcionara la estructura ética y legal necesaria para que esa eficiencia sea justa, equitativa y, sobre todo, humana. Sin un respaldo jurídico sólido, la mejor gestión técnica corre el riesgo de ser arbitraria; sin una gestión técnica eficiente.

Leave a comment