El Gobierno del Perú oficializó mediante Decreto Supremo Nº 011‑2026‑PCM la denominación del año calendario 2026 como “AÑO DE LA ESPERANZA Y EL FORTALECIMIENTO DE LA DEMOCRACIA”. La frase debe consignarse obligatoriamente en todos los documentos oficiales del sector público durante el periodo del 1 de enero al 31 de diciembre de 2026. La escogencia de esta denominación forma parte de una tradición institucional que busca reflexionar prioridades políticas y mensajes simbólicos del Estado, además de orientar la agenda pública hacia valores cívicos en un año marcado por elecciones generales y procesos de transición democrática. Este artículo examina el contenido del decreto, el procedimiento para definir la denominación, sus bases constitucionales y sus posibles efectos en la comunicación institucional y la sociedad.
1. Introducción
Desde mediados del siglo XX, los gobiernos peruanos asignan un nombre oficial al año, que se incorpora en resoluciones, oficios y demás actos administrativos del Estado. Este ejercicio no tiene efectos jurídicos más allá de su función comunicacional, pero sí actúa como síntesis simbólica de las prioridades y valores que la administración desea destacar durante ese periodo.
En enero de 2026, bajo el gobierno de José Jerí, se oficializó la denominación del año mediante un Decreto Supremo refrendado por la Presidencia del Consejo de Ministros y publicado en el diario oficial El Peruano.
2. Marco normativo y procedimiento
2.1 Fundamento jurídico
El Decreto Supremo Nº 011‑2026‑PCM declara que el año 2026 será conocido como “Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia”. La norma dispone que la frase se consigne obligatoriamente en documentos oficiales emitidos por entidades del Estado durante todo el año. Además, encarga al Ministerio de Cultura la traducción de la denominación a lenguas indígenas u originarias, en aplicación del Mapa Etnolingüístico del Perú y el respeto a la diversidad cultural.
La facultad del Ejecutivo para emitir decretos supremos con rango reglamentario deriva de su rol constitucional en la conducción general de la administración pública y la implementación de la Política General de Gobierno. La publicación en el diario oficial El Peruano confiere plena vigencia jurídica a la medida.
2.2 Tradición institucional
La práctica de asignar nombres temáticos a cada año data de varias décadas y se ha convertido en un elemento recurrente en la comunicación oficial del Estado. Su principal efecto es orientar la retórica institucional y promover un marco compartido de valores o prioridades en documentos, campañas y actos públicos.
3. Contenido y significado de la denominación
3.1 “Esperanza” y “Fortalecimiento de la Democracia”
La elección de la denominación para 2026 “Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia” posee un carácter explícitamente cívico‑político. Plantea dos ejes simbólicos:
- Esperanza: término que sugiere una visión optimista de futuro, particularmente en un contexto de incertidumbre social y política.
- Fortalecimiento de la Democracia: hace énfasis en la institucionalidad democrática y en la necesidad de consolidar mecanismos de participación, transparencia y confianza en los procesos electorales y en el sistema de gobierno.
La denominación se inserta en un contexto político marcado por elecciones generales previstas para abril de 2026, lo que acentúa su carga simbólica en términos de participación ciudadana y legitimidad democrática.
4. Propósitos y efectos funcionales
4.1 Comunicación institucional
La denominación anual se emplea en:
- Membretes y oficios oficiales de ministerios, gobiernos regionales y locales.
- Documentos gubernamentales y comunicaciones institucionales.
- Materiales promocionales que buscan destacar prioridades del mandato.
Aunque no crea obligaciones sustantivas nuevas, refuerza mensajes políticos y valores públicos que el Ejecutivo pretende subrayar en su gestión.
4.2 Integración cultural y traducción intercultural
La disposición de traducir la frase oficial a lenguas indígenas u originarias responde a políticas más amplias de inclusión cultural, reconociendo la pluralidad lingüística y cultural del país. Esta traducción amplía la visibilidad de la denominación en comunidades donde predominen lenguas originarias, promoviendo la participación y apropiación local de los símbolos nacionales.
5. Discusión crítica
La práctica de nombrar años oficiales ha generado tanto adherencia institucional como críticas sobre su alcance y funcionalidad práctica. Entre los argumentos a favor se encuentra la coherencia narrativa que ofrece a la administración para articular una agenda de gobierno. Por otro lado, algunos analistas señalan que, siendo meramente simbólica, la medida puede tener un efecto limitado si no va acompañada de acciones concretas que materialicen los valores proclamados.
En el caso del año 2026, la asociación explícita con la democracia puede interpretarse como un reflejo de las tensiones institucionales y la importancia de las elecciones programadas. La denominación funciona como un marco referencial común para actores públicos y privados, pero su eficacia en influir en comportamientos institucionales dependerá de la coherencia entre el discurso y las políticas implementadas a lo largo del año.
6. Conclusión
La designación oficial del año 2026 en el Perú como “Año de la Esperanza y el Fortalecimiento de la Democracia” constituye una tradición institucional con relevancia comunicacional ysimbólica. Más allá de su carácter protocolar, esta denominación busca orientar la agenda pública y subrayar prioridades cívicas en un año electoral, reforzando valores como la participación ciudadana y la confianza en la institucionalidad democrática. La norma que la oficializa también incorpora un componente de inclusión cultural mediante la traducción a lenguas originarias, ampliando el alcance de su mensaje en un país pluricultural.
Esta práctica, aunque no genera obligaciones sustantivas autónomas, estructura el relato público del Estado y opera como un marco de referencia para la acción gubernamental y la percepción social de los esfuerzos por consolidar la democracia en 2026.
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