La reciente decisión del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) de incorporar un módulo de autorregulación emocional en el curso obligatorio de seguridad vial representa un cambio de paradigma en la política de transporte peruana. Este artículo analiza la medida desde la perspectiva de la psicología del tránsito, argumentando que el «factor humano» en los siniestros viales no se limita al desconocimiento de las normas, sino a la gestión deficiente de estados emocionales como la ira, el estrés y la ansiedad. Se examina cómo la autorregulación emocional puede mitigar conductas de riesgo y se postula que la capacitación en inteligencia emocional es una herramienta de salud pública necesaria para reducir la violencia vial en contextos de alta congestión.
1. Introducción
Históricamente, la educación vial se ha centrado en el dominio técnico del vehículo y el respeto a la señalización. Sin embargo, las estadísticas globales de siniestralidad indican que más del 90% de los accidentes son atribuibles al factor humano. En el Perú, la agresividad al volante (comúnmente denominada road rage) es un catalizador crítico de infracciones y colisiones.
La noticia de la inclusión de un módulo de salud emocional por parte del MTC reconoce, por primera vez de forma oficial, que el acto de conducir es una actividad psicomotora y emocional. El objetivo de este análisis es evaluar los fundamentos de esta medida y su potencial impacto en la reducción de la siniestralidad vial en 2026.
2. Marco Teórico: Las Emociones y el Riesgo al Volante
La autorregulación emocional se define como la capacidad de monitorear y modular nuestras reacciones ante estímulos externos para mantener un comportamiento funcional.
2.1. El Factor Humano y la Triada de Riesgo
En la psicología del tránsito, se entiende que el estado emocional altera la percepción del riesgo. Un conductor bajo estrés o ira experimenta el fenómeno de «visión de túnel», reduciendo su capacidad para anticipar movimientos de otros actores viales.
2.2. La Autorregulación como Filtro Cognitivo
El módulo del MTC se basa en la premisa de que si un conductor identifica un disparador emocional (como un cierre de paso o un embotellamiento), puede aplicar técnicas de reencuadre cognitivo para evitar una respuesta agresiva.
3. Implementación del Módulo: Alcances y Objetivos
El curso obligatorio de seguridad vial, dirigido principalmente a conductores que han acumulado puntos o cometido infracciones, ahora integra dinámicas de inteligencia emocional.
- Identificación de Disparadores: Enseñar a los conductores a reconocer qué situaciones específicas desencadenan respuestas de ira.
- Técnicas de Control de Impulsos: Herramientas de respiración consciente y gestión del tiempo para evitar la conducción temeraria bajo presión.
- Empatía Vial: Ejercicios diseñados para humanizar a los otros usuarios de la vía (peatones, ciclistas y otros conductores), reduciendo la despersonalización que ocurre dentro del vehículo.
4. Análisis de Impacto y Eficacia
La información más valiosa para el público y los especialistas es la relación entre el bienestar emocional y la billetera del ciudadano.
4.1. Reducción de la Reincidencia
Se espera que este módulo actúe sobre la raíz del problema. Un conductor que entiende por qué reacciona agresivamente tiene menos probabilidades de cometer una nueva infracción de «conducción peligrosa», lo que se traduce en menos multas y menor costo de seguros (SOAT).
4.2. Salud Pública y Convivencia
Más allá de los accidentes, la autorregulación emocional contribuye a disminuir los niveles de ruido (uso excesivo del claxon) y el estrés crónico de la población urbana, mejorando la convivencia en ciudades densas como Lima.
5. Discusión: Retos de la Capacitación Corta
Un desafío crítico para el MTC es la duración del curso. Cambiar hábitos emocionales arraigados en unas pocas horas de capacitación es una tarea compleja. Para que el módulo sea efectivo, debe:
- Ser interactivo y no meramente teórico.
- Contar con facilitadores especializados en psicología o salud mental.
- Estar respaldado por una fiscalización que también considere la salud mental del conductor de transporte público.
6. Conclusión
La incorporación de la autorregulación emocional en el currículo de seguridad vial del MTC es un paso audaz hacia la humanización del tránsito. Al abordar el estado psicológico del conductor, el Estado peruano reconoce que la seguridad en las carreteras depende tanto de la estabilidad emocional de quien sujeta el volante como de la mecánica del vehículo.
La información clave para el ciudadano es que el cumplimiento de este módulo no es solo un requisito administrativo, sino una oportunidad para adquirir herramientas de autocuidado. Un conductor emocionalmente inteligente es un conductor más seguro, más eficiente y, en última instancia, menos propenso a enfrentar las consecuencias legales y humanas de un siniestro vial.
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