La asunción de José Balcázar a una posición clave de poder legislativo ocurre en un momento de frágil recuperación económica para el Perú. Este artículo examina los posibles efectos de su gestión sobre los principales indicadores macroeconómicos (PBI, Inflación y Riesgo País). Se analiza el equilibrio entre las propuestas de corte social y la necesidad de mantener la disciplina fiscal, así como la reacción de las agencias de calificación crediticia ante el cambio de mando parlamentario. El estudio sugiere que la percepción de «moderación» será el factor determinante para atraer la inversión privada en sectores estratégicos como la minería y la agroindustria durante el presente año.
1. Introducción
En la economía peruana, el ruido político ha demostrado ser un «impuesto invisible» que frena el crecimiento. Con la llegada de José Balcázar a la presidencia del Congreso, el mercado observa con cautela si su gestión optará por un pragmatismo institucional o si se inclinará hacia una agenda de gasto público expansivo que podría tensionar las metas de déficit fiscal. A febrero de 2026, los indicadores muestran una resiliencia notable, pero dependen críticamente de las señales que emanen desde la Plaza Bolívar.
2. Indicadores Clave bajo la Lupa
El comportamiento de la economía en esta «era Balcázar» se medirá a través de tres pilares fundamentales:
2.1. El Crecimiento del PBI y la Confianza Empresarial
Las proyecciones para 2026 sitúan el crecimiento del PBI en un rango del 2.5% al 3.0%.
- El Reto: Para alcanzar el límite superior, el Congreso debe evitar leyes que incrementen los costos laborales de forma abrupta o que cambien las reglas de juego para la inversión minera.
2.2. Riesgo País y Calificación Crediticia
Agencias como Moody’s y Standard & Poor’s han señalado que la fragmentación política es la principal debilidad del Perú.
- Expectativa: Si Balcázar logra articular consensos que eviten mociones de vacancia o crisis ministeriales constantes, el Riesgo País podría estabilizarse por debajo de los 150 puntos básicos, abaratando el financiamiento para el Estado y las empresas.
2.3. Control de la Inflación y Rol del BCRP
Aunque la inflación es competencia del Banco Central de Reserva (BCRP), el Congreso influye mediante el control del gasto. Un Congreso «gastador» obligaría al BCRP a mantener tasas de interés altas por más tiempo para frenar el consumo, lo que encarecería los créditos hipotecarios y vehiculares.
3. Matriz de Expectativas Económicas 2026
| Factor Económico | Escenario Optimista (Consenso) | Escenario de Riesgo (Populismo) |
| Tipo de Cambio ($S/. por USD$) | Estabilidad entre $S/. 3.70 – 3.80$. | Volatilidad con picos superiores a $S/. 3.95$. |
| Inversión Privada | Reactivación de proyectos mineros medianos. | Paralización de inversiones por incertidumbre regulatoria. |
| Gasto Público | Enfocado en infraestructura y cierre de brechas. | Incremento de subsidios sin sustento técnico. |
4. El «Efecto Balcázar» en la Inversión Minera
José Balcázar ha mostrado en el pasado una postura que busca equilibrar las demandas sociales con la actividad extractiva. En 2026, la economía peruana depende de que este equilibrio sea real.
- Seguridad Jurídica: El mercado espera que no se promuevan cambios drásticos en la Ley de Minería.
- Conflictividad Social: Se espera que el Legislativo actúe como un mediador político que facilite el diálogo en las zonas de influencia, en lugar de exacerbar las tensiones.
5. Análisis Crítico: ¿Hacia una Agenda de Consenso?
La academia económica sugiere que Balcázar tiene la oportunidad de ser el «pivot» de la estabilidad. Si logra alejar al Congreso de la tentación de leyes populistas (como nuevos retiros previsionales masivos sin sustento o condonaciones de deudas), el Perú podría cerrar el 2026 como una de las economías con mejor desempeño de la región.
Nota de Análisis: La «economía de la confianza» es frágil. Una sola declaración desafortunada sobre la autonomía del BCRP o sobre la estatización de recursos puede borrar meses de estabilidad cambiaria en cuestión de horas.
6. Conclusión
El nuevo giro con la era de José Balcázar abre un compás de espera. Los indicadores económicos están listos para despegar, pero necesitan que el Congreso actúe como un ancla de estabilidad y no como un generador de tormentas. En 2026, la política ya no puede ir por cuerda separada de la economía; bajo este liderazgo, el éxito se medirá en la capacidad de transformar el discurso político en un entorno de negocios seguro y predecible.
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